domingo, 11 de septiembre de 2016

Tobillera: Las lágrimas de Olivina.

Este verano he pasado unos días de descanso en las preciosas Islas Canarias. Llevaba tiempo queriendo hacer una escapada a las Islas ya que no habia ido nunca y  alli he descubierto unos lugares increibles, unas playas preciosas y gente muy, muy amable pero sobre todo, me enamore de una preciosidad que se llama Olivina.
 
La Olivina es un mineral que se encuentra en las rocas de origen volcánico.  Por eso en las Islas es muy abundante debido a su propio origen volcánico y se caracteriza por tener un precioso color verde muy suave y bonito. En las Islas, a la Olivina la llaman la Gema Canaria. Y definitivamente es una preciosidad.


La Olivina es de los minerales más importantes en la clasificación de rocas ígneas, es decir, de rocas que se forman cuando el magma, que es la roca fundida, se enfría y se solidifica. 
Fijaos que aspecto más precioso tiene cuando está incrustada en la roca. Es simplemente, mágica.  

  

Cuando las ví, me parecieron ideales para crear una piezas preciosas. Y eso es lo que hice. Ademas, estas piedras y ese perfecto color verde se podrian combinar con otras igual de bellas:

Por ejemplo, esta tobillera creada con piedras de Olivina y cristal de Swarowski en color verde me parece tan ideal para complementar los vestido de verano. Esta formada por unas veinte piedras de Olivina y complementado con otras veinte piezas de cristal de 4mm.
Es una tobillera muy sencilla pero elegante a la vez que es perfecta para lucirla cualquier verano. La sencillez siempre nos caracteriza.
 

Lo que me enamoro por completo de estas piedras es su leyenda. Allí lo lugareños me contaron la leyenda de las lágrimas verdes de Olivina: 

"En otros tiempos, cuando la tierra de las islas aún estaba caliente debido a las diferentes erupciones, los campesinos de la isla hacían su vida en la costa, al resguardo de los acantilados de la isla.
Por todos era conocido que una de las mejores ovejas de la isla, las tenía Tomás “El viejo”, que vivía pasando las Playas de Papagayo, en el macizo de Puerto Mulas.
Como cada verano, a Tomás le acompañaba su nieta Olivina, una preciosa niña de piel morena y ojos verdes, que le ayudaba a ordeñar las ovejas y en las tareas de la casa.
Todas las mañanas del verano, Tomás llevaba a sus ovejas a pastar por los lugares más escondidos de la isla, para que estas crecieran fuertes y saludables. En uno de estos días, el sol era tan fuerte que pudo con Tomás y llegó a la casa antes de lo previsto a causa de la tremenda insolación que sufrió.
Entonces su nieta Olivina se encargó de darle todos los cuidados a su abuelo mientras éste mejoraba. Aunque Tomás se encontraba mal, sus ovejas tenían que seguir alimentándose para no enfermar. Así que permitió a Olivina que hiciera el mismo recorrido de su abuelo hacía a diario para llevar a pastorear a sus ovejas.
Durante el camino, Olivina buscó flores para su abuelo y buscó nuevos terrenos de pastoreo para sus ovejas. Pero a la hora de la vuelta, al recontar las ovejas, se dio cuenta de que le faltaba uno de sus corderos.

Olivina levantó la vista y vio que el pequeño cordero estaba subido a un desfiladero, así que se apresuró para intentar rescatar al animal. Este se asustó y se cayó por el precipicio. Olivina, apenada, emprendió el camino de vuelta y al llegar al mar se puso a llorar desconsoladamente lágrimas tan verdes como sus ojos. 
La diosa Timanfaya, conmovida por la estampa, mandó a las aves a recoger esas lágrimas del mar para que las dejaran caer en las montañas de la isla para que se mezclaran con la tierra del lugar como símbolo del dolor y la bondad humana.
Desde entonces, con esta mezcla de piedra y lágrimas, se formó lo que hoy conocemos como Olivina".
















Simplemente maravilloso...
Por supuesto os animo a visitas estas Islas por que están llenas de belleza y magia.